Esta vez no pude resistirme. Cuando el bote iba por 350 millones de dólares, me animé a comprar dos billetes del Mega Millions. Por dos dólares no iba a hacerme ni más rico ni más pobre. Eso fue el lunes. No ganó nadie. Así que decidí el miércoles jugar a una de las dos combinaciones. El bote iba ya por 500 millones, un récord. El viernes, con unas monedas sueltas de la lavandería, y viendo los 640 millones, aposté otro dólar más. Esta vez fue la máquina la que decidió los números a jugar. En total, cayeron cuatro dólares. No acerté ni uno (2, 4, 23, 38 y 46, más 23 del Mega Ball) […]

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