Durante el último año, los ciudadanos europeos han adquirido un mayor número de viviendas en España que los propios españoles debido, en parte, a que nuestra remuneración media es un 15,4% más baja que el salario medio europeo (1934 euros). Según un estudio realizado por el portal inmobiliario ‘Pisos.com’ sobre el grado de accesibilidad de la vivienda en España, países como Dinamarca, , Francia, Italia o Reino Unido forman parte de este colectivo, y eso que tan sólo destinan un 21,80% de sus sueldos al pago de una hipoteca frente al casi 33% que invertimos los españoles. Pese a ello, hay países que invierten muchísimo más que nosotros como es el caso de polacos, rumanos o búlgaros con un 112,14%. La demanda de viviendas en nuestro país por parte de extranjeros la encabeza Reino Unido con el 14,75%, seguido de Francia (8,45%) y Alemania (7,81%), que ven como ser propietarios de una vivienda digna en nuestro país es menos costoso que en su tierra natal.

Pese a estas cifras, la demanda de viviendas en España ha disminuido considerablemente. Uno de los motivos podría residir en la inestabilidad política de nuestro país, aunque muchos ciudadanos aseguran que están más preocupados por el aumento de los alquileres y el difícil acceso a una vivienda que por la inseguridad que transmite la crisis catalana.

La realidad es que los precios de la vivienda son más altos, y seguirán creciendo. Comprar una vivienda es cada vez mas difícil, pese a unas hipotecas históricamente baratas. Por parte de los jóvenes españoles lo es todavía más, puesto que adquieren vital importancia aspectos tales como los ahorros previos, muy escasos como consecuencia del enorme desempleo juvenil, y el tipo de hipoteca o ayuda familiar que reciban. Si el precio de la vivienda dependiera únicamente de la oferta y la demanda, sin ningún condicionante adicional, está claro que el precio seguiría subiendo, pero influyen otras muchas razones.

La percepción por parte de compradores activos de viviendas es que los precios están demasiados caros, y esta sensación aumenta para los que han comprado una vivienda en el último año, ya que creen que han comprado caro o muy caro. El mercado inmobiliario español ha vuelto a los precios de 2015 y esta reactivación se debe a la mejora económica, las altas rentabilidades que ofrece el alquiler en un contexto de bajos tipos de interés y la mejora del empleo en nuestro país.

Hoy en día la compra de una vivienda destinada a la inversión gana enteros, y es que los precios de los alquileres se han disparado, junto con la demanda de viviendas de segunda mano. Muchos son los que creen que alquilar una vivienda es tirar el dinero. Uno paga una renta todos los meses, pero, con el paso de los años, no tendrá ninguna propiedad a cambio. El problema del alquiler es que puede llegar a ser abusivo, y la subsistencia de mucha gente depende de que el coste de la vivienda no se lleve la mayoría de sus ingresos mensuales.

La adquisición de una vivienda supone una gran inversión a largo plazo y el presupuesto medio de salida para poder comprarla es de 173.000 euros, y esa cifra puede llegar a dispararse todavía más dependiendo de la Comunidad Autónoma. ¿Hasta cuando tendremos que trabajar para poder pagar tal cantidad?

En un contexto de salarios escasos, con la amenaza del paro de fondo y con el colchón de las ayudas familiares menguando, está claro que las cosas pueden complicarse en un futuro. Y éste es un problema con el que vamos a lidiar en los años venideros porque la dificultad ya no reside en si compramos o alquilamos, sino en que cada vez mayor parte de nuestros recursos van destinados a una vivienda de menor calidad, donde la luz o la calefacción son cada vez más caros y no se produce consigo un aumento de los salarios.