Ser capaz de destacar y ser especial en el sector de la telefonía es un objetivo que muchas empresas han intentado conseguir y como tal, cada vez parece más difícil que estas entidades puedan lanzar un producto o un servicio que resulte innovador.

Este el caso de “Waverly Labs”, una empresa conformada por ingenieros mexicanos que ha creado una nueva aplicación optando por adaptar su negocio a la realidad virtual que estamos viviendo. Para ello, buscando el alto rendimiento y la diferenciación en este mercado con un nivel de competencia internacional, han añadido a su software una característica que, hasta el momento, ninguna otra aplicación ofrece y está relacionada con la traducción simultánea de mensajes en tiempo real.

La manera de llevarlo a cabo es a través de un discreto auricular inteligente Pilot inspirado en series y películas de ciencia ficción como Star Trek, permitiendo mantener una conversación normal en 5 tipos de idiomas, ampliando el universo de contactos y pudiendo comunicarte con alguien que se encuentra en otra parte del mundo y sin tener que hablar despacio o pronunciar claramente cada palabra.

Paradójicamente, la idea surgió de un grupo de miembros de esta empresa que mantenían ciertas dificultades para entenderse al ser originarios de países distintos y ser un equipo internacional, mezclando la ficción con la realidad, según explicó Sergio del Río Días, uno de sus diseñadores.

Sin embargo, lo que llama la atención es la forma en la que este nuevo dispositivo logró salir al mercado. Gracias a una campaña de crowdfunding, que permite a los usuarios apoyar con dinero las propuestas que les interesen, en menos de 15 minutos ya habían recaudado los dólares necesarios e incluso a las 3 horas sobrepasaron las expectativas en un 3%.

Resulta curioso ya que se trata de un producto que quizás estaba en la imaginación de muchos de nosotros y que de repente se convierte en una realidad tecnológica. Todas estas “pequeñas” innovaciones provocan que los avances en este ámbito sean visualizados más fácilmente por la sociedad. Es maravilloso ver cómo la ciencia ficción impulsa la imaginación de muchos emprendedores.

Los creadores, reconocen que pronto habrá competencia, pero les reconforta saber que gran parte de la remuneración va a ser moral por el simple hecho de haber sido los primeros en haber llegado hasta aquí.

Es interesante destacar que estos avances tecnológicos en el mundo actual ofrecen al usuario la oportunidad de interactuar con cualquier persona del mundo, incluso disponer de cualquier tipo de información en tiempo real.

Además, este tipo de tecnología permite el acceso a una cultura distinta a la propia, con plena libertad de difusión de todo tipo de mensajes, incluso proporcionando facilidades para todo aquel que, por temas económicos o por simple ocio, se traslade a otro lugar. Así, en el destino elegido, podrá seguir manteniendo el contacto con su círculo cercano y disminuir ese miedo a no entender ni poder expresarse con claridad. Ahora bien, ¿hasta dónde somos capaces de llegar con la creación de nueva tecnología? Las empresas que la potencian, ¿pretenden un beneficio común o simplemente un mayor poder individual?

Concretamente este producto vela por una mayor comodidad del cliente, pero a su vez lo aleja del ímpetu de valerse por sí mismo y de extraer de él sus mejores competencias, sobre todo en lo que a capacidad de comunicación se refiere.

Las Tecnologías de la Información y la Comunicación se han ido imponiendo de una forma muy rápida en nuestras vidas, buscando una mejora en nuestra calidad de vida e incluso muchas empresas han optado por la automatización de sus procesos dado que ayuda a reducir los costes de producción.

No obstante, y como muchos temen, se espera que todo esto acabe afectando a la economía, fundamentalmente a los puestos de trabajo, con el “pánico” de que muchos de ellos queden a cargo de las máquinas.

Todo esto ya fue considerado por Oren Etzoni, un ejecutivo del Instituto Allen para la , según el cual “esta revolución podría ser más rápida, más aguda y más devastadora”.

Incluso en Estados Unidos ya han sido claras las consecuencias de las tecnologías digitales, que han provocado una reducción de un 10% del trabajo desarrollado por hombres, los cuales formaban parte de la fuerza laboral, y han sido sustituidos por máquinas. Así, la riqueza del mercado cada vez se concentra más en empresas digitales.

Claro ejemplo de este dominio es el caso de en el mundo de las búsquedas de información o en redes sociales, e incluso está en auge lo que viene a denominarse como “The Internet of things”, donde ya se prevé que los usuarios estén 24 horas manejando productos conectados a la Red.

Para suavizar este fuerte impacto, actualmente se habla de la “inteligencia artificial”. Ciertas empresas como están intentando que todo sea más natural para el usuario, hasta conseguir que, por ejemplo, el simple hecho de entrar en una tienda, bien física o virtual, y posar para una imagen, permita que un software detecte qué tipo de ofertas presentarte.

Este nuevo concepto busca lograr un uso de la tecnología en beneficio tanto propio como social, con mejores prácticas en ámbitos de la ética, transparencia, privacidad y confianza.

Está más que claro que la tecnología ha mejorado las condiciones en las que vivimos hoy en día, pero como todo, tiene su parte negativa y de nosotros mismos, que somos quienes la creamos, usamos y potenciamos, depende descubrir qué hacer con ella.

El control de la tecnología sobre nosotros mismos es más que evidente: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar?