Es innegable el beneficio que, hoy en día, han traído consigo las autopistas en el aspecto de la enorme facilidad que aportan para la comunicación entre unas zonas y otras, ya sea para comunicar un mismo país o para comunicar un país con otro. Pero, en los últimos años, para ser concretos desde 2012, se encuentra en un proceso de agonía de nueve de estas autopistas, ya que se tienen que poner en concurso y/o liquidación porque compromete los Presupuestos del Estado. De esta forma, las autopistas pasarán a formar parte del sector público y las consecuencias serán compensadas conforme a la ley, pero no ahora. Se disponen de nueve meses de plazo para poder abordar esta crisis, en concreto hasta 2017.

Se trata de un problema muy importante para el Gobierno, ya que las autopistas son una de las infraestructuras con mayor relevancia en todos los países por los beneficios que generan a las personas que hacen uso de ellas, aunque supongan también un coste para los usuarios de éstas. De esta forma, si esto no se solucionara todos los usuarios que necesitasen del uso de una de las nueve autopistas como, por ejemplo, la R3 y la R5, radiales a y la Circunvalación de , se verían perjudicados, pues deberían de modificar sus rutas habituales. También supondría una pérdida de puestos de trabajo al verse obligados, si las autopistas cerraran, a despedir al personal que trabaja en ellas, ya sea realizando una tarea u otra.

Por otra parte, al pasar las autopistas a formar parte del sector público, el Gobierno deberá de mantener las tarifas que se establecían antes por el uso de esta infraestructura o incluso en cierta medida podría aumentarla, pero mientras se trate de un aumento que no lleve como consecuencia que los usuarios de dicha vía se vean obligados a modificar su comportamiento por los elevados costes, debido a que el Estado se ha visto obligado a realizar una gran inversión. El Estado se ve obligado a hacer frente al problema, ya que los bancos han sido muy rápidos en quitarse el problema de encima, han provisionado la deuda y han empezado a venderla (3.700 millones) a fondos “buitre” con hasta el 90% de descuento. Solo Bankia mantiene una deuda de 400 millones de euros, y no piensa venderla, en espera de una solución.

En realidad opino que la demora del rescate hasta julio de 2017 es solamente una huida hacia delante por el hecho de que, desde 2012, cuando entraron en crisis las autopistas, el ha fracasado en todos los intentos de arreglo. Ofreció a los bancos una quita de la deuda bancaria del 50% y hacerse cargo del otro 50% y pagarla con un bono a 30 años al 1%. Los bancos, sobre todo los extranjeros, se negaron a la quita. El Ministerio, por otro lado, intentó que la banca española comprara la deuda a la banca extranjera. Todas las fórmulas fueron rechazadas por la banca, que quería quitarse el problema de encima mientras las concesionarias y las constructoras finalmente querían “la liquidación y cobrar algo de las deudas”. De esta forma, no se garantiza de ninguna manera que esta medida vaya a ser ni la correcta ni tampoco la definitiva para poder subsanar el problema.

Como conclusión, puedo decir que esperemos que esta medida por fin sea la adecuada y que no se tenga que llevar a cabo ningún intento ni ninguna medida nueva para poder arreglar dicho problema. En este sentido, también cabría esperar que los efectos negativos sobre la población tras esta operación sean los mínimos posibles y que se produzcan una mayor cantidad de efectos positivos.

Bibliografía: http://www.tiempodehoy.com/economia/las-autopistas-de-la-discordia