En esta práctica voluntaria doy mi critica/opinión argumentada sobre un tema de gran actualidad como es el precio/recibo de la luz y, más generalmente, de la energía.

En el caso de artículo escogido, tenemos que el gobierno volverá a congelar por cuarto ejercicio consecutivo la parte regulada de la tarifa eléctrica, los denominados peajes eléctricos que representan en torno al 60% de la luz, el 40% restante depende del coste de la energía además de los impuestos. En la noticia también se expone otro de los aspectos más debatidos y polémicos en tanto que el ministro ha afirmado que el sistema eléctrico cuenta con hipotecas demasiado grandes por culpa de haber invertido en renovables en un momento en que eran inmaduras y caras y por otro lado se echa la culpa al pago del déficit tarifario (2,500 millones al año).

Fuente: http://www.hoy.es/economia/gobierno-congelara-2018-20171121121448-ntrc.html

Según el ministro, el gobierno intenta ayudar a moderar el precio de la factura eléctrica la cual constituye en los tiempos recientes un tema ciertamente polémico ya que se debe tener en consideración un fenómeno desgraciadamente reciente: la pobreza energética. ¿Qué es? La carencia de energía eléctrica por no poder hacer frente al pago de la factura lo que puede suponer un grave riesgo para la salud, especialmente en otoño e invierno.

Este hecho ha tenido incidencia más grave en los recientes tiempos recesión con aumento del paro y reducción de salarios, entre otras adversidades, lo que ha traído consigo una considerable merma de los ingresos de las familias promedio teniendo, en consecuencia, más difícil costearse el consumo de energía. Ello nos conduce a formularnos la siguiente pregunta: ¿Debería el gobierno atender las demandas de los más necesitados e intervenir?

¿Qué tan significativa es la incidencia de la crisis (el alto coste de la energía) en el consumo de energía? Según las estadísticas más fiables, las familias destinan una media del 10% de sus ingresos al pago de la factura de electricidad. Este hecho es más grave aún si tenemos en cuenta que hay unos dos millones de hogares con todos sus miembros en paro, con seguridad un mínimo del 7,2% de los hogares españoles no tienen recursos para sufragar los gastos de electricidad. Ahora imaginamos lo que debe suponer para estas familias que en otoño e invierno corten el suministro de luz cuando descienden las temperaturas.

Fuente: estadísticas extraídas de apartados del INE

Otro de los aspectos que refleja gravedad de esta situación es que entre 2008 y 2013 la inflación promedió se situaba cerca del 2% mientras que el precio de energía subió más de un 9% colocando a España entre uno de los países de la UE con el precio más alto de energía.

Este es uno de los aspectos que más me chocan y sobre todo que más me molestan dado que por otro lado debemos tener en cuenta que las tres empresas dominantes del sector (, y ) han declarado un beneficio neto en conjunto de 45.000 millones de euros en la misma etapa. Una cifra astronómica, más evidente todavía cuando se contrasta con el gasto anual de pensiones o de sanidad en España (45% y 85% respectivamente). Actuación éticamente cuestionable mientras que el gobierno no hace nada para incrementar la competencia o regular en mayor medida el precio de la energía y hacerlo más accesible a las familias.

En la base de tamaño despropósito social, por calificarlo de una manera suave, está el fracaso absoluto del mercado eléctrico. La subasta de electricidad de “último recurso”, la llamada CESUR, en diciembre de 2013 concluyó con un incremento del precio de la luz en 11% para el primer trimestre del año en curso, llevando al gobierno a tener que suspender ese procedimiento tarifario que repercutía en más del 90% de los consumidores domésticos. Como podemos apreciar el gobierno no hace mucho por ayudar y acercar la energía a las familias con menos posibles sino más bien ayudan a las empresas dominantes a afianzar sus posiciones y por tanto cualquier empresa que quiera entrar en el sector se dará de frente con unos costes de inversión prácticamente prohibitivos. Es más, el gobierno establece el denominado impuesto al sol gravando el autoconsumo de energía, defendiendo indirecta pero muy directamente a los tres colosos que dominan el sector eléctrico en nuestro país, empresas que en los últimos diez años han provocado subidas de la luz para los hogares del 74,93%, un auténtico acto criminal y vergonzante, especialmente si tenemos en cuenta el gran trasvase de miembros del gobierno a estas empresas, las denominadas puertas giratorias que viene a decirnos que buena parte de los miembros del gobierno están muy seducidos por estas empresas que constituyen un auténtico oligopolio en el sector de la energía.

Fuente: http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia/precio-electricidad-sube-luz/20130926140609096776.html

este “panorama” se sigue insistiendo en la idea/proyecto de hacer que el mercado de la energía como el mejor sistema para un sector económico que disfruta de ingresos y beneficios asegurados. En 17 años el mercado eléctrico no ha traído ninguna mejora a los ciudadanos: ni han bajado los precios de la energía, ni los ciudadanos perciben un cambio en la calidad y confiabilidad del servicio en relación al sistema regulado preexistente a 1997. Tampoco hay competencia frente a las tres principales empresas debido a su fuerte posición y en consecuencia a los enormes costes de inversión que constituyen una autentica barrera de entrada y podríamos considerar de salida también una vez que se hubiese conseguido la muy difícil entrada en el sector como productor y proveedor de energía. Además, al haber pocos oferentes, estos, prácticamente, campan a sus anchas en el establecimiento de los precios de la energía.

Como podemos observar el sector de la energía necesita un gran trabajo para hacerlo más competitivo y sobre todo más social frente a esta situación de dominio y actuación absolutamente egoísta.