Tal y como ya hiciera en el pasado, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha vuelto a suspender la realización de operaciones a corto.

Este tipo de operaciones consiste en vender acciones que no se poseen (se toman prestadas) con la mera intención de, en el futuro, devolverlas a su propietario, eso sí, a un precio inferior para poder obtener como beneficio la diferencia entre el precio de adquisición y el precio de amortización (plusvalía). Estas transacciones son una práctica habitual de los “hedge funds”. Por tanto, las transacciones a corto son operaciones fundamentalmente especulativas.

Como todo en la vida, este tipo de operaciones tiene defensores y detractores. Los defensores de la realización de posiciones cortas argumentan que éstas pueden tener efectos beneficiosos por el aumento de eficiencia que implica en el mercado con la corrección de precios en títulos sobrevalorados. Por el contrario, los críticos acerca de estas transacciones destacan el alto poder especulativo que pueden ocasionar reducciones bruscas en los niveles de confianza de los inversores y, en consecuencia, serios hundimientos de las cotizaciones bursátiles.

Mi opinión personal, en cuanto a la catalogación de estas operaciones cortas en beneficiosas o perjudiciales, se decanta por destacar más sus efectos negativos, ya que muchos especuladores podrían abusar de su “poder” para realizar fuertes influencias en el devenir de las cotizaciones de los activos bursátiles a su antojo, con el fin de obtener los resultados esperados. Desde mi punto de vista, la especulación no ha sido buena compañera de viaje durante los últimos años en los mercados internacionales. Tratando este tema me ha venido a la mente una famosa cita de Gordon Gekko (personaje de la película “Wall Street”) que decía: “La especulación es la madre de todos los males”.

La primera vez que la CNMV suspendió la realización de transacciones a corto fue desde el 11 de Agosto de 2009 hasta el 30 de Septiembre de ese mismo año. La segunda vez que se realizó una suspensión de posiciones cortas en el mercado bursátil español fue desde el mes de Agosto de 2011 hasta el mes de Febrero de 2012.

Como afirma el eslogan utilizado para realizar la promoción de la reciente Eurocopa de fútbol, “no hay dos sin tres”.

El pasado día 24 de Julio de 2012, la CNMV ha vuelto a suspender las transacciones a corto plazo por un periodo de tres meses (hasta el 23 de Octubre de 2012). La principal diferencia con respecto a sus antecesoras es que esta prohibición afecta a todos y cada uno de los activos operantes en el mercado bursátil español. Esta diferencia se debe a que, en el pasado, los especuladores optaron por realizar inversiones en aquellos activos que no estaban castigados por esa prohibición.

El principal y más inmediato efecto provocado por la adopción de esta medida ha sido la reducción del desplome que estaba sufriendo el Ibex 35 el lunes 23 de Julio de 2012, día en el que estaba perdiendo alrededor del 5% y acabó la jornada reduciendo ese negativo resultado hasta alcanzar el 1,1%.

Esperemos que, por nuestro bien, estas medidas provoquen los efectos esperados y se recupere lo más pronto posible la economía española. Ahora bien, ¿volveremos a pasar por esta situación una cuarta vez? Mi deseo es que no, pero ante las fuertes consecuencias económicas, destacablemente malignas, de la especulación en los mercados financieros internacionales es probable que no sólo volvamos a sufrir este tipo de consecuencias sino que, desgraciadamente, quizás ya no haya remedio para solucionar la situación económica del momento.