El TTIP o también llamado TAFTA o ACTI son los acrónimos con los que se conoce el Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversiones, el cual pretende crear un área comercial de 800 millones de consumidores con el fin de negociar temas comerciales entre dos áreas con tradiciones regulatorias diferentes legalizando servicios y defendiendo al eje atlántico del creciente poder asiático. Este tratado en sí no intenta reducir aranceles, los cuales son ya muy bajos entre ambos, si no crear un denominador común en los estándares regulatorios y burocráticos y así abrir el pastel de la contratación pública a corporaciones extranjeras.

Sin embargo, existen diferentes colectivos en contra de este acuerdo, pues lo consideran un “caballo de Troya” que definirá un nuevo orden internacional por encima de derechos sociales y medioambientales. En definitiva, este Tratado pretende rebajar los mencionados derechos al eliminar las barreras comerciales, lo que beneficiará principalmente a las grandes empresas.

Unos de los puntos que avivan las críticas es, que es considerado un “tratado vampiro” el cual alegan que si ve la luz retrocederá y morirá, es decir, no se sabe con seguridad los puntos que este tratado tratará debido a que si muchos de estos se conocieran la población se negaría a muchos de ellos presionando a las instituciones a que den marcha atrás a este plan.

Los puntos más conflictivos de este tratado serán:

  • Se ponen en peligro los derechos laborales de los trabajadores al armonizar dos modelos muy distintos (como son el europeo y el norteamericano), aunque ha prometido que no se rebajarán los estándares globales.

  • Trabajo. Como ya hemos dicho, existe un debate en cuanto a esta materia, y es que los defensores apuestan por que este proceso ayudará a la creación de 400.000 puestos de trabajo, mientras que los detractores han alertado que entre 430.000 y 1,1 millones de empleos podrían verse desplazados.

  • La privatización de los servicios públicos irá a más. Esto implica que los sectores de la población menos pudientes quedarán desamparados de estos servicios como puede ser la educación, sanidad, etc, considerados estos como servicios de primera necesidad.

  • Las grandes empresas estadounidenses contarán con más privilegios tanto en materia laboral como fiscal exigiendo rentabilidades mínimas, y si no las consiguen, pedirán indemnizaciones a los estados, saliendo éstas del erario público.

  • Existirán productos que reducirán su control sanitario como puede ser el caso de los alimentos transgénicos u otros productos como los sanitarios. Un ejemplo es que en EEUU solo se prohíbe el uso de 12 químicos en usos alimentarios, mientras que en Europa este número se extiende hasta los 1.400.

  • En materia de medio ambiente, al unificarse las leyes, se reducirán los controles en cuanto a la emisión de gases de efecto invernadero, y aumentará el riesgo relacionado con la proliferación de la técnica del fracking. Además, al ser este nuevo mercado mucho mayor, la producción de las empresas crecerá y con ello la demanda de recursos.

  • La regulación financiera es un punto clave de este acuerdo, y EEUU ha querido excluir de estas negociaciones para no tener que modificar la Ley Dodd-Frank (norma que establece las medidas sobre el control bancario).

Por lo tanto, existe un debate abierto en cuanto a la conveniencia o no de este tratado. Sin embargo, ya se han llevado a cabo numerosos estudios que resaltan los beneficios que puede traer. Uno de estos es el llevado a cabo por la que planifica un crecimiento del PIB europeo del 0,5% al 1% y una suma de 545 euros anuales a la renta familiar de los europeos. Pero si como hemos dicho antes, este acuerdo beneficia únicamente a las grandes empresas, ese aumento de la renta irá destinado a los grandes empresarios siendo la figura de los trabajadores un mero intermediario que no participa en el reparto de esta cantidad. Otros estudios, por el contario, afirman que solo en la Unión Europea se perderán o trasladarán alrededor de 600.000 puestos de trabajo. Es en este punto donde toca reflexionar sobre las consecuencias que este tratado va a tener, ya que son las multinacionales las únicas a favor de este proceso. Puntos tan importantes como la precariedad, las privatizaciones, el fracking, los alimentos transgénicos y la cesión de la soberanía están viéndose tratados.

Por parte de Europa existe el temor debido al tamaño del otro socio, es decir, que sea Estados Unidos el que se coma a Europa y esto es debido a que los únicos que han acudido a las reuniones secretas como agentes externos a las instituciones, han sido representantes de las grandes multinacionales. Además, al ser EEUU más potente en este sentido, se teme que sea el que coordine a su favor dichas negociaciones. En este sentido, nos encontramos en una auténtica guerra de lobbies, y cada sector tiene sus intereses. Un ejemplo es el debate que existe contra la ractopamina de la UE (hormona que estimula el crecimiento de los animales), ya que para ellos no tiene sustento competir con cerdos que crecen más rápidos y su uso podría homogeneizarse. Lo que parecen reclamar es la eliminación del principio de precaución que opera en la UE, por el que si existen dudas para la salud (humana, animal o vegetal) de un producto, este no puede comercializarse. Sin embargo, en EE UU la normativa opera al revés: se retira el producto solo cuando existen pruebas fehacientes. Abolir este principio podría llevar a que productos hoy prohibidos (desde los modificados genéticamente o clonados, a pesticidas o medicamentos) tengan una puerta de entrada en la UE. Así, el contenido de este acuerdo es todavía un misterio y aún no está totalmente definido y aun existen muchos temas entre los cuales EEUU y la UE tienen que ponerse de acuerdo. En cuanto a los perjudicados y los beneficiados, parece que existe un acuerdo y es que los únicos actores que van a verse favorecidos por este acuerdo van a ser las grandes empresas y multinacionales. Y esto es debido, como ya hemos dicho, a que son las únicas que están tomando parte en las negociaciones que se están realizando. Sin embargo, tanto las pequeñas empresas como los trabajadores son los que se van a ver perjudicados por dichos acuerdos, recortando sus derechos tanto en materia fiscal, como de rentas, y de oportunidades. Y ahora me pregunto, ¿dicho acuerdo solo plantea las estandarizaciones de las leyes y normas, o también tratará el tema de la libre circulación de servicios y trabajadores?

Recursos:

http://www.20minutos.es/noticia/2358772/0/ttip/acuerdo-libre-comercio-inversiones/eu-eeuu/