¿Es una idea sinónimo de ganar dinero? ¿Es necesario tener conocimientos previos sobre empresas o economía?

Tras la crisis, muchas personas se quedaron en paro y vieron en el emprendimiento una salida a su situación. De hecho, actualmente seguimos viendo a través de múltiples medios de comunicación el creciente número de empresas emergentes o startups que comienzan su camino.

Según la de Capital, Crecimiento e Inversión (ASCRI), las startups han crecido a un ritmo del 26% respecto a 2014 aumentando también el volumen de inversión en un 83% frente a cifras de ese mismo año.

Emprender está de moda, es un hecho. No pasa un solo día sin que veamos en los medios o en las redes sociales los términos “emprender”, “emprendedor”, “startup”. Pero, ¿es el emprendimiento realmente algo nuevo? Desde hace muchos años personas como , Mary Kay Ash o Thomas Edison pusieron en práctica su idea y se consideran, por tanto, emprendedores. Ellos supieron aprovechar las ocasiones, viendo negocio donde nadie más veía.

Dado que la tecnología ha avanzado a pasos agigantados, las nuevas empresas denominadas startup se caracterizan por su alto nivel de contenido tecnológico.

Nueve de cada diez startups no llega a superar el primer año de vida. ¿Cuál es la razón? La falta de conocimientos, la evolución de las tecnologías, las nuevas necesidades de los consumidores, la innovación… Estas son algunas de las razones que podrían responder a la pregunta.

En los últimos años ha aumentado el número de empresas dedicadas a dar un empujón a las personas emprendedoras, aconsejándolas y ayudándolas a llevar a cabo su proyecto e incluso facilitando financiación para desarrollar su idea de negocio.

“En 2015, las startups captaron 535 millones de euros en financiación” según El diario . La financiación es uno de los primeros problemas con los que se encuentra una startup. Todo gira en torno a la financiación, es decir, la empresa necesita disponer de fondos que le permitan desarrollar su idea

Sin embargo, la falta de financiación no es el único problema. Únicamente el 7% de las empresas llegan a tener grandes éxitos y sólo una de cada diez supera el primer año de vida según el portal financiero el Economista.

¡No basta con tener la idea! No creo que lo más difícil sea tenerla. Es verdad que es importante contar con una buena idea, pero ¡no todo vale! Los problemas surgen cuando “te pones manos a la obra” a elaborar el plan de negocio, revisas la normativa vigente, etc.

Muchas de las ideas que ahora vemos están muy relacionadas con la economía colaborativa que lo que buscan son cubrir unas ciertas necesidades de la gente corriente utilizando las nuevas tecnologías. Por ejemplo: Blablacar lo que busca es conectar a personas que tienen una misma necesidad, que en este caso es viajar.

Teniendo en cuenta el bajo porcentaje que llega a superar el primer año de vida son muchas las preguntas que se plantean: ¿Por qué tan pocas empresas salen adelante? ¿Es rentable montar una startup? ¿La gente cree realmente en su idea? ¿Está capacitada para desarrollarla?

Desde mi punto de vista la idea cobra menos importancia y pasan a ser la actitud, el corazón, las ganas y la persona las que hacen realidad la startup.