Abramos los ojos, hay que tomar cartas en el asunto. El cambio climático es un hecho inminente el cual tiene solución siempre que todos los ciudadanos tomemos conciencia de la situación en la que se encuentra nuestro planeta. Todos debemos tomar decisiones para empezar a solventar este problema que nosotros mismos hemos creado.

Y diréis: ¿Qué es el cambio climático? ¿Qué es lo que ha producido esta situación? ¿Qué podemos hacer?

Todos sabemos qué es el cambio climático. Con mayor o menor conocimiento todos poseemos una idea de ello. Pues bien, el cambio climático podríamos decir que consiste en un calentamiento progresivo de la Tierra producido, principalmente, por la actividad humana. Mediante nuestro crecimiento y nuestro estilo de vida, hemos contribuido a este fenómeno. Cualquier actividad que realizamos en nuestro día a día contribuye a él, ya sea el simple hecho de consumir o ir en coche al trabajo hace que la situación empeore.

Dadas las aspiraciones existentes a nivel mundial de crecimiento económico se ha obviado durante mucho tiempo el impacto que esto conlleva en nuestro planeta. Todos los países desean ser una gran potencia económica, tener una economía fuerte, una gran presencia en el mercado internacional, altos niveles de producción y rendimientos, grandes niveles de exportación y altos consumos dentro del mismo, pero ¿y las consecuencias que esto conlleva a nivel ambiental? Nos hemos centrado tanto en estos aspectos que hemos olvidado la posibilidad de crecer de manera sostenible.

Según el documental “Before the flood”, desde 1880 la temperatura de la Tierra ha aumentado 0.85ºC, esto viene dado como consecuencia de lo anteriormente comentado, es decir, el crecimiento demográfico junto con el desarrollo económico experimentado, ambos basados en la combustión de recursos de origen fósil como el carbón, el petróleo o el gas, los cuales generan dióxido de carbono o gases de efecto invernadero. A esto habría que sumarle la explotación de los recursos naturales, como la deforestación de bosques, la explotación excesiva de determinado minerales o el uso en ocasiones inapropiado, de los recursos acuíferos.

Las primeras consecuencias del cambio que estamos sufriendo se están haciendo más que visibles, la desaparición de glaciares y la reducción del tamaño de los polos es un hecho más que evidente, pero quizás es más perceptible para el ciudadano de a pie en las temperaturas experimentadas en sus municipios, ya que si comparamos las temperaturas actuales con las de años anteriores, éstas han variado, afectando a las escasas o momentáneamente torrenciales lluvias, a las extremas temperaturas y a diversos fenómenos meteorológicos que en el pasado se daban con muy poca frecuencia, afectando así a las reservas de agua y las cosechas agrícolas, entre otros.

Todos formamos parte de la situación en la que nos encontramos, pero los países más desarrollados, en cierto modo, poseemos mayor responsabilidad ya que nuestra triste aportación a la realidad en la que nos encontramos es mayor. Un ejemplo de ello es el impactante dato aportado por Sunita Narain (directora del Centro de Ciencia y Medioambiente de ) en el documental anteriormente mencionado que dice lo siguiente: la electricidad que consume un norteamericano es igual a la que consumen 1.5 ciudadanos franceses, 2.2 ciudadanos en Japón, 10 en China, 34 en India y 61 en Nigeria, esto es así porque ahora los estadounidenses construyen y consumen mucho más que en el pasado. Dicho esto creo que los países con un mayor desarrollo deberían tomar una mayor conciencia y adquirir un mayor compromiso con el cambio que se debe producir. Se dio un primer paso en la cumbre climática de Paris, donde 195 países prometieron hacer todo lo que estaba en su mano, pero quizás con eso no sea suficiente.

Con la iniciativa de Paris y junto con todos los progresos que se han producido en el campo de la energía limpia, como la eólica, solar o marítima entre otras, e incluso el reciclaje, puede que siga siendo insuficiente. Creo que un muy buen ejemplo a seguir es el que ofrece Suecia. En este país los ciudadanos se movilizaron y ejercieron una gran presión sobre el gobierno hasta conseguir su objetivo, que no es otro que ser el primer país en dejar de utilizar combustibles fósiles. Este ejemplo me hace reflexionar y pensar que si los gobiernos no acaban de tomar las decisiones a cerca de este problema de gravedad, los ciudadanos tendremos que decidir y actuar para conseguir salvar nuestro hogar como lo han hecho los ciudadanos suecos.

¡Concienciémonos, comprometámonos y actuemos! Una forma de vida sostenible es posible y con ello podremos mejorar la situación de nuestro planeta. ¡Hagámoslo!