Las apuestas se han visto popularizadas a través de la entrada en vigor de la Ley de Regulación de Juegos en 2011. A causa de ella, el sector se ha liberalizado y se ha potencializado gracias a la apertura continua de establecimientos de salones de juego que ofertan apuestas deportivas, ruletas y en general juegos de azar. Además, el factor determinante ha sido el proceso la legalización de las casas de apuestas online, que permiten jugar desde cualquier lugar y a cualquier hora ya sea desde un Smartphone, Tablet, ordenadores…

Como consecuencia ha surgido una nueva manera de apuestas diferente a los casinos tradicionales. Una nueva forma de apostar en la que la entrada tiene menos restricciones y permite apostar cantidades reducidas, ya que se puede jugar desde 1€. Estas facilidades han provocado que este tipo de juegos sea común entre jóvenes y adolescentes, que tienen como objetivo obtener beneficios que van más allá de la propia diversión y entretenimiento del juego.

De esta forma se están iniciando en una modalidad lasciva que tiene consecuencias peligrosas, no sólo por el coste económico sino también debido al peligro de iniciar dependencia y adicción desde muy jóvenes y en la peor de las situaciones desencadenar en ludopatía.

Otro de los factores que también ha impulsado la consolidación de este sector ha sido la crisis económica. Esta causa no solo ha provocado el aumento del juego por parte de los jóvenes, sino que lo ha hecho en todos los sectores de edad de la población. La crisis ha incitado a las personas a jugar, secundada por la posibilidad que ofrece esta nueva modalidad de juego que permite apostar pequeñas cantidades, motivados por la ilusión y el deseo de sufragar las carencias económicas, a priori, de forma rápida y sencilla.

Este hecho también puede desencadenar prácticas adictivas, ya que aunque el inicio en el juego sea por motivos económicos con el propósito de obtener beneficios para tapar deudas, posteriormente, con la práctica en el juego y un mayor conocimiento sobre él, el objetivo principal de jugar podría llegar a ser la necesidad, desarrollando una dependencia y convirtiéndose en una enfermedad: la ludopatía.

En base a estas tendencias, se puede deducir que el número de apostadores ha aumentado, mientras que el gasto medio por persona ha disminuido.

Para demostrar de forma empírica esta tendencia entre los ciudadanos, nos va a servir un estudio realizado por investigadores de la Universidad de que afirma que solamente un 7,9% de los ciudadanos residentes comprendidos entre los 18-75 años no ha jugado nunca.

Otra de las posibles causas por las que puede haber aumentado la cuota de mercado de las casas de apuesta es por las agresivas campañas publicitarias, promociones y ofertas para que el cliente no pierda la asiduidad, y así afianzar el máximo número de clientes. El contenido publicitario trata de vender las facilidades existentes para ganar, pero no advierten de los riesgos y efectos nocivos que conlleva el juego. Aunque parezca bastante contradictorio, la publicidad para el juego presencial está prohibida en España.

El gobierno de España se ha percatado de ello y el ha llevado a cabo regulaciones que prohíben y limitan ciertas prácticas publicitarias que incitan en gran medida al consumo, así como a la participación de personas famosas o relevantes salvo que su mensaje sea el de un consumo responsable.

Por consiguiente, la conclusión que se puede extraer es que la apuesta rentable ha sido la del sector de las apuestas y casinos online, que durante el período de la crisis ha obtenido resultados económicos positivos a pesar de las dificultades económicas. Además, se les augura que continúen con una tendencia positiva, por el actual proceso de desarrollo y difusión de las tecnologías que facilitan su uso.

Para demostrar el crecimiento de este sector, el Informe Anual de 2013 sobre el juego publicado por la Dirección General de Juego, manifiesta un aumento del 60% de los depósitos realizados en apuestas y casinos online.

En el siguiente gráfico se puede apreciar el crecimiento espectacular que han tenido las cantidades de dinero apostadas en este sector. Cabe destacar que las cantidades apostadas en internet han pasado de 272 millones en junio de 2012, primer año de la regulación, hasta los 924 millones apostados en marzo de 2016, datos del periódico El Español.

Por otro lado, la otra conclusión que se puede obtener es que los peores resultados de las apuestas desde que se iniciara la regulación afirman que el carácter adictivo de este tipo de apuestas se ha convertido en la segunda causa de tratamiento por adicción al juego. Los especialistas en ludopatía han determinado que el tiempo necesario para desarrollar una adicción ha pasado de entre los cinco y seis años del juego presencial, a solo unos o dos años en el juego online. Además ha cambiado el perfil de las personas afectadas, que ahora rondan los 20-25 años, bajando la media unos diez años. La consecuencia más lamentable es entrar en una espiral negativa para intentar recuperar lo invertido, hasta el punto de no poder perder nada más, porque ya se ha derrochado todo.

Las posibilidades de ganar o perder en los juegos de azar no dependen solamente de la habilidad del apostante, ya que los premios dependen de la probabilidad estadística de acertar la combinación elegida. Desde mi punto de vista, se tendría que regular el funcionamiento de las casas de apuestas, porque están obteniendo grandes beneficios a costa de pérdidas de ciudadanos que apuestas sin límites cegados por la posibilidad de ganar. Desde luego que no es la forma más moral de obtener beneficios, por ello se necesitaría una intensa campaña publicitaria, pero con el fin de concienciar acerca de los riesgos que estas prácticas conllevan, a la vez que eliminar las creencias existentes de que se puede vivir de ello, para moderar el juego y que éste se consuma de manera responsable. También sería necesario eliminar por completo que personajes que son ejemplo para los jóvenes publiciten este tipo de negocio. Y, finalmente, tener siempre presente que la banca nunca pierde.