La reciente victoria de en Estados Unidos nos hace darnos cuenta de cómo va ganando peso el mensaje racista, misógino, homófobo y autoritario que promulga. Sin embargo, no es algo aislado de Estados Unidos, ya que ese mensaje también ha ganado peso en numerosos países europeos.

Este mensaje ha calado gracias a diversas circunstancias, una de las más relevantes es la crisis económica y los efectos que esta ha generado. La creciente desigualdad y los problemas de las clases más humildes hacen brotar sentimientos de añoranza por tiempos mejores, mientras se buscan culpables por esa situación. Otro de los detonantes es la globalización. El inicio de un sentimiento en contra de este proceso se manifestó fundamentalmente a raíz de la crisis financiera global. Ante la moderación salarial, la falta de oportunidad de empleo y la sustitución de productos nacionales por productos importados más baratos que hacen quebrar muchas pequeñas empresas, gran parte de la ciudadanía mira con recelo los acuerdos comerciales internacionales.

Este descontento hace que partidos como el Frente Nacional en Francia, Partido de la Independencia del Reino Unido, Partido por La Libertad en Holanda, Partido de la Libertad de Austria, Alternativa para Alemania o Movimiento por una Hungría Mejor vayan ganando adeptos aceleradamente. En muchos de estos países se aproximan unas elecciones que serán determinantes en el porvenir de estos partidos. En Francia las elecciones son en 2017, donde el Frente Nacional con a la cabeza comanda todas las encuestas, aunque estará por ver qué ocurre en la segunda vuelta. En Austria se repetirán las elecciones tras ser impugnadas por el candidato Norbert Hofer del FPÖ debido a irregularidades, tras ser derrotado por apenas 30000 votos, donde también es favorito en las encuestas. En Alemania el partido AfD ya marcha tercero en las encuestas para las próximas elecciones.

Los resultados en Estados Unidos y los posibles resultados en los distintos países europeos hacen que nos preguntemos qué será de cuestiones tan importantes como el apoyo a los refugiados, ya que estos partidos promulgan la no acogida y un sentimiento creciente de islamofobia. La lucha contra el cambio climático que Trump califica como “un cuento chino” es una de las cuestiones primordiales a las que se enfrenta el planeta en la actualidad. Trump planea sacar a Estados Unidos del Acuerdo de contra el cambio climático que establece medidas para la reducción de gases de efecto invernadero, cuya aplicabilidad sería para el año 2020, cuando finaliza la vigencia del Protocolo de Kioto. El proteccionismo es otro de los pilares de estos partidos, donde los acuerdos de libre comercio como el NAFTA correrían serio peligro. Además, acuerdos no firmados como el TTIP ( and ) que se encontraba paralizado, darían marcha atrás. La libre circulación de personas, servicios o mercancías también se vería más restringida. Hay que preguntarse porqué estos partidos tan retrógrados han ganado tanto peso y qué se ha hecho mal para permitirlo.

en el que nos movemos hoy se desenvuelve en un capitalismo salvaje, donde el 1% de la población mundial tiene la mitad de la riqueza y cada vez gana más, donde la clase trabajadora tiene un menor poder adquisitivo, con un desempleo estructural preocupante, mayores crisis migratorias y una creciente intolerancia. La izquierda no ha sabido ser el refugio de esa gente que se ha visto desamparada, que no encuentra soluciones en una izquierda cada vez más fracturada. Donde una pequeña esperanza que nacía en Grecia se queda en otra desilusión más, donde lo que antes sería un demócrata más en Estados Unidos ahora es un extremista, donde importa más un sillón que la búsqueda de alternativas, donde cobra más importancia un gesto que una acción y donde la ética cobra cada vez menor importancia.

Es curioso que en Estados Unidos se haya buscado una alternativa en una persona que ocupa un puesto en el selecto grupo del 1% de la población que más dinero tiene. Pero ha sido Donald Trump el que sin un gran paquete de medidas ha sabido ganarse a la ciudadanía estadounidense, ya que ha sabido aprovecharse de los errores cometidos por los demócratas y algunas de sus malas conductas tanto de su candidata como de sus predecesores. El partido Demócrata no ha sabido captar a la ciudadanía por muchas razones, el caso de los emails de , las acusaciones sobre el surgimiento de ISIS y ser una establishment, han pesado más que las acusaciones a Trump de machista o racista. Siempre nos quedará la duda de si hubiese podido derrotar a Trump, tal vez fue el propio partido Demócrata el que cavó su propia tumba con la elección de Clinton.

Está por ver si Trump cumplirá parte de sus promesas y deportará a unos 3 millones de personas con antecedentes, si construirá un muro con México y estos asumirán los cargos, si renunciará a los acuerdos de libre comercio o si dejará de financiar acuerdos con Europa. Tal vez Wall Street tenga un peso importante en esa toma de decisiones. También está por ver si la extrema derecha llegará al gobierno en países como Francia, Holanda o Austria. Lo que sí sabemos es que la estrategia seguida hasta ahora ya no funciona.

Puede que el sistema tenga un olor a rancio, donde los viejos partidos están manchados de corrupción. Es por eso que se debe buscar una renovación, donde no se perdonen corruptelas, donde no primen los sillones, donde la ciudadanía cobre importancia y se sienta representada con voz y voto en las decisiones importantes, donde prime la solidaridad internacional y no la indiferencia o el odio racial. Para ello deben de poner todos de su parte, tanto políticos, como ciudadanos, empresarios o medios de comunicación, donde estos sean plurales.

Al machismo, el racismo o la homofobia solo se le puede combatir con actitudes que luchen por la integración, la igualdad y la tolerancia, y esos son los objetivos que debemos transmitir.