Cataluña, la Comunidad Autónoma de la que más se ha hablado en el ámbito nacional e internacional desde el pasado 6 de septiembre, cuando se aprobó la ley 19/2017 sobre el referéndum de autodeterminación en el Parlamento catalán, la cual vulnera varios artículos de la Constitución española. Seguro que la mayoría de españoles y, al menos, todos los catalanes estuvieron informados el pasado 1 de octubre (1 – O) sobre todos los sucesos ocurridos.

Pongamos un poco de contexto en este artículo antes de hablar de las consecuencias económicas. El 1 de octubre se hizo un referéndum en Cataluña con el fin de corroborar que los catalanes no querían seguir formando parte (o sí) del Estado español. Este referéndum no ha sido aprobado por el ; proclamado así como ilegal obtuvo todo tipo de trabas para que no se pudiera llevar a cabo.

Todo ello ha llevado a una mayor crispación social, con numerosas movilizaciones en diversas zonas del territorio nacional. La imagen de España ha sido castigada por la prensa de los distintos países, además de las diferentes peleas entre separatistas y los que defienden que se mantenga la unión, a consecuencia del independentismo y su afán de querer imponer su criterio, sin considerar el de la otra gran mayoría de catalanes, y saltándose el orden constitucional.

Sin embargo, dejando de lado los temas más sociales, sería interesante centrarse en consecuencias económicas (mucho más objetivas), las cuales se pueden observar en ambos lados del conflicto:

  • Aumento del gasto público. Para llevar a cabo el referéndum “ilegal” se ha tenido que hacer un gasto especial para comprar las urnas y papeletas, además del gasto del Gobierno Central para trasladar a los agentes de policía y que estos evitaran la celebración de dicho referéndum.
  • Gastos y destrozos en los negocios. Varios bares, así como otros negocios, han sufrido han sufrido desperfectos debido a varios incidentes provocados por distintos altercados, tales como roturas en escaparates y mobiliario.
  • Menor consumo. Todo este ambiente de incertidumbre y de movilizaciones ha provocado que se mermen los ingresos de los negocios, debido a un menor consumo, exceptuando el negocio de ventas de banderas, que ha repuntado para estas fechas. Además, gran parte del turismo ha preferido viajar a otros lugares a la hora de elegir sus vacaciones, siendo una de las alternativas.
  • Fuga de empresas. Tema muy comentado por los medios de comunicación, pues lleva mucho tiempo produciéndose. Si bien en el mes de octubre se han producido movimientos “sonados” de sedes de varias sociedades como , o , sin embargo, el ambiente “independentista” de los últimos años ha provocado que Cataluña sea un territorio menos favorable a la hora de elegir sede, seleccionando otras zonas como o País Vasco. Así, cientos de empresas han cambiado su sede social a otras Comunidades Autónomas. Esto a corto plazo no ha producido pérdida de empleo o actividad en Cataluña, pero sí que ha dañado su imagen empresarial. Probablemente, a más largo plazo sí se produzcan cambios de proveedores y de fábricas a otras zonas, provocando mayor desempleo y que Cataluña entre en una recesión económica.
  • El sistema financiero. Como se ha comentado previamente, se ha producido en cambios de sede en los dos grandes bancos “de Cataluña”, Caixabank y Sabadell. Sin embargo, hay más aspectos a destacar. Hace unos años, Cataluña buscaba tener una sede financiera fuerte y hoy en día se ha quedado sin los dos mayores bancos. Entre las causas podemos encontrar la presión de los accionistas, ya que su cotización en bolsa no dejaba de caer, y, además estos exigían seguir bajo el manto del BCE. Si se diese el hipotético caso de que Cataluña se independizase, los bancos no tendrían el respaldo del BCE.
  • ¿Retorno de empresas? Probablemente, la gran mayoría de las empresas que hayan cambiado su sede no vuelvan nunca a Cataluña o pase un periodo largo de años, en los que vean que se ha apartado el tema de independentismo.
  • Apoyos. Hay que tener en cuenta el aspecto de la globalización. En caso de independencia, Cataluña tendría que buscar apoyos que hoy en día no encontraría en Europa ni en América. La mayoría de países no apoyan su situación porque muchos de ellos tienen problemas similares con distintos territorios, como Francia en el sur o Inglaterra con Escocia. Tampoco participaría en otras grandes instituciones internacionales como la .
  • ¿Y los otros problemas? Con el tema de la independencia, la gente ha dejado de lado otros problemas también muy importantes como la deuda pública o la corrupción. La pregunta que surge ante este panorama es: ¿a quién interesa que los problemas realmente importantes queden en un segundo plano? Como bien hemos podido comprobar, los políticos de los diferentes partidos, e incluso el actual , han comparecido mediante discursos, debates, ruedas de prensa o en las redes sociales (como el personal) dando su opinión sobre el tema catalán, apartando los temas que les repercuten negativamente.

Como vemos, son muchas las consecuencias del proceso “independentista”. Lo mejor para todos sería buscar (y encontrar) una solución dialogada al conflicto. Una posible solución consistiría en que el presidente de España y de Cataluña pacten un acuerdo y pongan fin a este asunto, como por ejemplo la decisión de hacer un referéndum legal para resolver si dar a Cataluña más competencias de forma autónoma al Estado Español. Cataluña ha sufrido bastante de forma innecesaria. ¡Démosle una solución ya!