Las empresas tradicionales de retail abrieron sus puertas al comercio on-line creyéndose los vencedores definitivos de la contienda, sin darse cuenta de que como hicieran los troyanos estaban abriendo las puertas de la muralla al enemigo.

Quizá algún día contemos a los más jóvenes que nosotros conocimos aquellos centros comerciales, de los que probablemente no quede ni una remota sombra en el futuro, quizá nos sentemos a explicarles, cómo eran aquellas mega superficies que llegadas desde Estados Unidos en los años setenta comenzaron a poblar todas las ciudades de una España a caballo entre dos mundos, a la vez que acababan con gran parte de los pequeños establecimientos y también como a los más castizos nunca llegaron a convencer del todo, pero aquello de cenar en McDonald’s después de hacerte runner en Decathlon tenía su encanto.

Seguramente nos pregunten ¿Qué pasó con aquellos centros comerciales?,¿Qué fue eso del apocalipsis retail?, ¿Cuando empezó todo?. Para responder a ello tendremos que viajar a la década de los noventa donde aparecieron empresas como o , y al momento en que nos dimos cuenta de que hacer la compra mientras veías no estaba tan mal.

Con la llegada del siglo XXI y sus aires de revolución silenciosa impulsados por las TIC, muchas de esas empresas de retail vieron en aquello de comprar por internet una oportunidad inmensa de aumentar las ventas y reducir los gastos de personal, así que poco a poco el comercio on-line fue formando parte de nuestras vidas. Raro es ya encontrar a quién no haya comprado algún producto por internet. Con lo que no contaron estos magnates del comercio (JC penney, Decathlon, o El Corte Inglés) era sencillamente que cuando ese comercio on-line se generalizarse, no tendrían ninguna utilidad, pues poca gente va a comprar unas zapatillas en Sprinter cuando puedes comprarlas directamente a Nike donde el catálogo será mayor y, además, eliminas los costes de intermediación. Y esa fue precisamente la causa de la muerte, pues en la compra on-line las empresas de retail no tienen ninguna utilidad como intermediarios, pues no generan ningún valor añadido.

Las empresas tradicionales de retail abrieron sus puertas al comercio on-line creyéndose los vencedores definitivos de la contienda, sin darse cuenta de que, como hicieran los troyanos, estaban abriendo las puertas de la muralla al enemigo y los aqueos en esta ocasión tampoco tendrán piedad de la indefensa Troya.

Aunque no todo pinta tan gris para las empresas de retail como en el relato homérico, y la respuesta que den estas empresas al fenómeno on-line va a marcar su pervivencia en el mundo comercial. Las reacciones no se dejarán esperar si quieren salvar los muebles: empresas como Decathlon han apostado por eliminar gradualmente las marcas internacionales y sustituir sus grandes emplazamientos a las afueras de las ciudades por centros de menor tamaño en el centro de las ciudades, técnica por la que han apostado otras grandes del sector -pequeños emplazamientos que sirvan como eje para la distribución de la venta on-line-.

Si bien la realidad es que en EEUU están asistiendo actualmente al fin de los centros comerciales y de la forma de vida que llevan acoplada, en lo que llevamos de año han echado la persiana 2880 centros de retail y se prevé que a lo largo del año desaparezcan 8640 tiendas de grandes establecimientos -JC Penney, Macy o Sears prevén numerosos cierres tras la pésima campaña navideña esperada para ellos-.

Solo nos queda esperar y ver si, como en la leyenda de Homero, el príncipe Paris vuelve a encontrar el talón de Aquiles, o si nuevamente los supervivientes de la devastada Troya regresapara reconquistar lo que siempre fue suyo.