Actualmente, vivimos en una sociedad digital donde la tecnología forma parte de nuestras vidas, de nuestras actividades diarias e incluso ha cambiado la forma en que nos comunicamos. La tecnología está cambiando nuestra forma de trabajar, el tiempo que le dedicamos e incluso la manera de crear nuevos empleos.

En esta coyuntura, cabe plantearse qué consecuencias conlleva el desarrollo tecnológico en el empleo y de qué manera afecta a las empresas. ¿Desaparecerán los trabajos tal y como los conocemos? ¿Adaptarse o desaparecer? ¿Es ésta la única alternativa? ¿Las máquinas terminarán por llevar las riendas del universo laboral? Según el profesor Andrew McAfee, del Instituto de Tecnología de Massachussetts: “En La guerra de las galaxias no vi a nadie quejarse por los bajos salarios o por la falta de empleo. Eso es pasado y La guerra de las galaxias es el futuro”.

Desde el punto de vista del tejido empresarial, en España alrededor de 2,1 millones de microempresas no cuentan todavía con una página web corporativa, según datos recogidos por IAB España y Trends. No obstante, España ha sufrido una importante revolución digital en los últimos años pasando de tener un 28,5% de hogares con conexión a internet en 2005 a un 69,5% en 2015, según estimaciones del organismo especializado de Naciones Unidas para las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC).

Así, si una empresa quiere mantenerse en el mercado y crecer tiene que estar conectada. Por eso, los pequeños comercios están empezando su trasformación digital, ya que ésta no entiende de tamaños.

A grandes rasgos, están actualizando sus negocios, entendiendo y conociendo cómo funciona la tecnología. Por tanto, parece lógico pensar que dichas empresas acabarán adaptándose o desapareciendo.

Algunos ejemplos de sectores que han tenido que adaptarse o incluso renovarse son: las discográficas o los medios de comunicación, y sin duda muchos otros sectores tendrán que seguir el mismo camino.

Hay que asumir que los tiempos están cambiando y nosotros con ellos, nos acercamos cada vez más a un mundo en el que los trabajos, como los conocemos en la actualidad, van a desaparecer y los que no lo hagan será porque se han digitalizado.

A pesar de los avances tecnológicos, sigue habiendo personas que prefieren un trato personalizado y otras que aun desconfían y no se atreven a usar su tarjeta de crédito como medio de pago en internet.

Así, por ejemplo, a los clientes les gusta seguir acudiendo a las tiendas físicas de ropa, calzado o aparatos electrónicos, para que el empleado les aconseje, poder probarse el producto…, aunque después la mayoría recurrirá a internet para comparar los precios y comprarlo.

Es muy importante que no nos olvidemos de que los clientes son responsables del futuro y del éxito de nuestra empresa, y por ello las empresas deben de estar en continua transformación si no se quieren ver sobrepasadas por otras más modernas y más actualizadas

Por todo lo mencionado anteriormente, las carreras universitarias se tendrán que ir adaptando al proceso de innovación y progreso tecnológico en el que estamos inmersos. Cada año irán apareciendo nuevas carreras relacionadas con el mundo de la tecnología y las ya existentes se verán obligadas a introducir la tecnología en sus materias.

“En este mundo, como en la naturaleza, no sobreviven las empresas o las especies más grandes o más fuertes, sino las que mejor se adaptan”-Martínez Chacón.