“Con su distintivo énfasis en los valores, las cooperativas han demostrado ser un modelo empresarial versátil y viable, que puede prosperar incluso en épocas difíciles. Su éxito ha contribuido a impedir que muchas familias y comunidades caigan en la pobreza”. , Secretario General de las Naciones Unidas (http://www.un.org/es/events/coopsyear/

La (ONU) declaró el 2012 como Año Internacional de las Cooperativas. En Castilla-La Mancha, territorio donde está instalada nuestra universidad, las cooperativas llevan jugando un papel fundamental en la economía de muchos pueblos desde hace décadas. Por ello, merece la pena dedicar un pequeño espacio a ensalzar “lo bueno” de las mismas y defender que son merecedoras de un mayor reconocimiento por parte de nuestra sociedad. En concreto, el cooperativismo agroalimentario ha contribuido a generar empleo y riqueza en la región, incluso en épocas tan difíciles como la que estamos viviendo. Sin el movimiento cooperativo no se podría entender el tránsito de la agricultura tradicional a la agricultura moderna, la evolución favorable de nuestra industria agroalimentaria y el posicionamiento en los mercados de exportación. Asimismo, las cooperativas agroalimentarias han demostrado ser un modelo de empresa social capaz de favorecer la fijación de un mayor porcentaje de población en el medio rural, evitando el éxodo y la desertización de muchos pueblos. Además, estas empresas han sido capaces de adaptarse y dar respuesta a los cambios en la demanda de los consumidores, donde la innovación, la calidad, la seguridad alimentaria y la protección del medio ambiente han jugado un papel fundamental.

Precisamente, en un trabajo publicado recientemente en la Revista CIRIEC se analiza cuál es la relación entre el grado de innovación y el resultado empresarial de las cooperativas agroalimentarias de la región. En concreto, las profesoras de la , María Carmen Cuerva y han publicado un artículo donde estudian los determinantes del esfuerzo innovador en 223 cooperativas agroalimentarias de Castilla-La Mancha empleando información de la base de datos SABI (TRIGUERO, A. y CUERVA, M.C. (2011): “El cooperativismo agroalimentario ante el reto de la globalización: renovarse o morir”, CIRIEC-España, Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, nº 72, octubre, pp. 97-124).

Utilizando las técnicas econométricas adecuadas, las autoras comprueban que la productividad está relacionada positivamente con un mayor esfuerzo innovador. Respecto a los factores exógenos, el nivel de concentración en cada rama agroindustrial medido a través del índice de Herfindahl-Hirschman resulta clave para explicar el grado de innovación. Asimismo, la pertenencia al sector de “Bebidas” (mayoritariamente empresas vitivinícolas), y, en menor grado, al sector de “Grasas y aceites” es también garante de un mayor esfuerzo inversor. Este último resultado demuestra la importancia que tiene la inclusión del “efecto sector” en la explicación de la dinámica del proceso de innovación a la vez que corrobora la existencia de sectores estratégicos en el ámbito de la industria agroalimentaria regional.

A la luz de los resultados obtenidos, las autoras también comprueban que el esfuerzo innovador de las cooperativas agroalimentarias ha sido muy elevado. En la última década se ha asistido a un proceso de reconversión y reestructuración tecnológica de las mismas sin precedentes. En el contexto actual de crisis, esta inversión realizada (y no amortizada) debe ser una ventaja competitiva (y no un lastre) que permita apuntalar la competitividad de dichas empresas de economía social.

En un mundo cada vez más globalizado y competitivo, las empresas cooperativas no sólo siguen siendo necesarias como parte del tejido productivo y social de muchos pueblos sino que también son fundamentales para enfrentarse al poder basado en la concentración de la demanda que ejerce la gran distribución. Esta coyuntura exige no sólo seguir apoyando el modelo de empresa cooperativo sino también la necesidad de estimular las innovaciones de producto, organizativas y de comercialización necesarias para mejorar la competitividad de las cooperativas agroalimentarias, una vez que, como se ha comprobado en el artículo de investigación al que se hace referencia, la reconversión y reestructuración tecnológica de las fases de producción y transformación (innovaciones de proceso) han sido acometidas.

El artículo completo puede obtenerse en la dirección: http://www.ciriec-revistaeconomia.es/index.php?id_pagina=7&id_revista=81&PHPSESSID=88ca5811f14e9c82d20eb9441df15e69